miércoles, 8 de abril de 2020
Cuarentena
Que todos estamos locos, que todos estamos equivocados, que somos culpables y nos victimizamos al mismo tiempo. Yo no sé nada, papá. Nunca sé nada, porque tengo 26 años y a mi edad "he vivido mucho menos de lo que ustedes han vivido a mi edad", pero estoy cansada del "tire y jale", de las hipocresías y del mal-trato. Que no es mi tema, que no me debo meter, que si se escupen, se tiran cosas, se agarran a golpes, NO ES MI ASUNTO, como dices, y está bien. Entonces dejen alejarme, déjenme los dos "ser superior" a ustedes, "hacer lo que quiera con la edad que tengo" porque he decidido que es lo más sano para mi. Si jamás me sentí amada o querida, como hubiera querido que sea, dudo mucho que ahora logren "conquistarme" a mis 26 años.
No es la vida que quiero, que he querido, mucho menos si quiera haber soñado, que rompí mi burbuja hace años, desde que tengo 8 años, poco menos, da igual. Que toda la vida he tenido que inventar historias para sentirme bien conmigo misma, para intentar aceptarme y que el resto lo haga también. Ahora tengo claro que toda esta falta de seguridad es gracias a la pésima relación que tenemos como familia, y ya es tiempo. Acá todos somos víctimas, acá todos somos culpables, acá todos estamos locos, y estamos hartos.
Ya perdí la cuenta de cuántas horas, días, semanas llevamos encerrados, probablemente sean años y recién nos damos cuenta. Estamos cansados, desgastados, heridos, derrumbados. Dejemos de fingir por favor, dejemos de intentar arreglar una relación que se pudrió incluso desde antes que ese chico que era mi hermano y yo nacieramos. Acá no hay héroes, y todos somos víctimas, pero ya fue suficiente, ¿no creen?
El respiro que necesitamos no se va a dar "limpiando la casa", "botando basura", "ordenando el desorden", el respiro que necesitamos es aceptando que NO SOMOS NOSOTROS EN NINGÚN MOMENTO, y que si bien necesitamos un espacio, independiente de uno del otro, necesitamos paz y tranquilidad en el alma, y eso, evidentemente, no lo vamos a encontrar juntos.
Estoy muerta para ese chico de 23, y ya lo acepté. Ya no lloro, ya no siento tristeza, ya lloré mi muerte y acepté que las cosas no van a cambiar.
Ya entendi también que mi madre será tu incondicional, la que te perdona todo y no sé porqué... Quizás cuando llegue a la edad de ustedes pueda quizás "entender". Pero ahora, ustedes son reflejo de lo que no quiero ni necesito para mi vida.
Y si, sigue repitiendo una y otra vez hasta quedarte ciego, que eres el peor papá del mundo, y es que no tengo otro, y no puedo hacer nada al respecto, porque durante estos años he tratado de manejar mi vida para no perjudicarte/perjudicarlos en nada. ¿No se si me entiendes? Quizás no, no ahora, pero no hay más bocas que dar de comer, ni sorpresas después de un fin de semana de diversión...
No sé si cuando termine toda esta cuarentena, durante o después, vuelva acercarme a ti, a tener la confianza de contarte los planes que tengo, las cosas que anhelo, las cosas que deseo, quiero, he conseguido o iré a conseguir. Sé también que jamás leerás esto, y el propósito es que jamás lo leas, porque no quiero, porque no te quiero.
Es mi catarsis, mi momento, mi espacio y mi tiempo.
Gracias por lo que diste por mi, mucho o poco fue suficiente. Por las veces que fuiste padre o intentaste hacerlo a tu manera, no tengo nada que reclamarte, hiciste bien. Y gracias, gracias por ser ejemplo en algunas cosas y en otras no.
Me alejo, y estoy bien.
Me alejo, y estarás bien.
Me alejo, y todos estarán bien.
Estoy bien, espero que también lo estén.
sábado, 28 de marzo de 2020
miedo.
incluso aunque dudes también de eso.
jueves, 19 de marzo de 2020
De cómo volví.
Y aún sigo sin saber porqué sigo aquí.
viernes, 24 de enero de 2020
madrugada.
jueves, 24 de octubre de 2019
La espera
viernes, 18 de octubre de 2019
no siento.
sábado, 3 de agosto de 2019
domingo, 28 de julio de 2019
¿Qué hacer cuando el corazón decide huir?
domingo, 16 de junio de 2019
Ojalá pudiera abrazarte sin sentir dolor.
Ojalá pudiera decirte que te quiero sin odiarte.
Ojalá tuviera recuerdos contigo, y es que te extraño sin siquiera haber convivido.
Hace 26 años y casi dos meses te di la dicha de ser padre, mi mamá cuenta que eras el hombre más dichoso de la tierra, pero sé que lo fuiste más aún cuando mi hermano nació tres años después. Quisiera no sentirte tan lejano, quisiera poder echarme contigo y decirte que te extraño, pero en realidad no sé...
Te veo dormir boca abajo, y puedo presumir que no la pasas bien, que necesitas mi cariño pero me rehuso a acercarme a ti, porque no quiero terminar así, destruida, hecha trizas, como lo estamos ahora...
Papá, solo deseo que en algún momento de nuestras vidas podamos ser amigos, pueda sentarme cerca a ti a tomar desayuno, poder conversarte sobre todo lo que me hace bien y todo lo que me hace mal. Desearía tener tu imagen como referente para todo, y que seas una razón, quizás, motivo para ser mejor cada día. Quisiera sentir tu amor mas no tu distancia, y es que ahora me siento tan sola...
Perdóname por no ser la mejor, y por nisiquiera intentarlo.
Perdóname por tener miedo.
Perdóname tú, porque yo no sé si lo logre.
miércoles, 1 de mayo de 2019
He retorcedido en el tiempo y urgado en nuestras primeras conversaciones: cuánto amor, cuánto cariño, cuánto deseo, cuánta magia había en nuestros versos. Extrañamente hoy desearía volver a ese presente eterno, en donde descubríamos sensaciones jamás nunca antes experimentadas. Dos niños jugando a ser adultos, proyectándonos para la vida aunque esta nos durara un fin de semana.
Veo tu recuerdo y lo acaricio en el presente actual, tengo la sensación de tu piel en mis manos y mis pupilas divisan en la oscuridad tu perfil refinado. Siempre aproveché cada encuentro contigo para dibujarte con mi mente, para que así no me hagas falta cuando estés ausente, y es así como te tengo ahora conmigo.
Pasarán algunas lunas para volver a verte, pero mientras te tengo presente reproduciendo tus audios, leyendo aquellas palabras tangentes al amor que te tengo, al amor que siento.
Este amor se ha transformado en mi fuerte, aquel que me protege del enemigo cuando estoy en peligro, ese al que recurro cuando tengo frío y me abriga en la soledad del olvido.
Añoro nuestros primeros meses, añoro los últimos también, porque todo suma y nada resta, el amor se transforma, nuestro amor se trasforma...
Vivir el presente contigo fue lo mejor que me sigue pasando hasta hoy, lo fue hasta ayer y estoy segura de que lo será mañana también. Porque creo en el mañana, creo en los cambios, creo en ti y en nosotros, creo en el amor que construimos y re-construimos, porque apuesto todo a que esto es infinito.