domingo, 13 de agosto de 2017
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viernes, 21 de julio de 2017
El amor no es experimentar con alguna nueva droga y dejarse llevar hasta nublar la mente; me gustaría definir al amor de otra manera, pero me queda resumirlo cada que miro mi brazo izquierdo.
Mamá dice que debo tener el alma sucia, que debo ser una persona que no tiene buenas intensiones para con el resto porque simplemente no puedo verme bonita frente al espejo. ¿Es verdad acaso que la belleza se lleva por dentro? Pues si fuera así, debo estar podrida allí dentro.
Nadie comprende el estado de depresión por el que paso; todos los años es igual. Debo admitir que estoy cansada de luchar. Sí, es verdad, estoy enamorada, pero no de mi, si no de alguien que me quiere por lo que soy y no soy, alguien que se siente seguro de tenerme y, aunque tenga miedo igual a perderme, me demuestra -como puede- su amor. Y es que el amor nunca me resulta suficiente...
Toda mi vida he buscado el amor en diferentes versiones: en aficiones, amantes y adicciones, ¿pero que hay de mi? ¿por qué me cuesta tanto ser feliz si aparentemente lo tengo todo? Y es porque no, no lo "tengo todo", principalmente porque no me tengo a mi.
Hay palabras que duelen, voces que salen de labios desconocidos que dejan marcas, aunque parezca increíble, en la piel; tengo heridas en lo más profundo de mi ser que no han cicatrizado y, aunque intento estar bien "todo el tiempo", cuando suceden situaciones como estas es como si me cayera alcohol y sintiera ese ardor, ardor intenso en la garganta, en el pecho, en el abdomen, en el centro: mi centro. Duele, arde, y es que, ¿acaso sabes qué es que te lastimen tanto: que te lastimes tú mismo y no sepas cómo aliviar o evitar sentir ese dolor?
Hay situaciones que duelen, palabras que duelen, golpes que duelen; hay momentos en la vida que son inolvidables, y no porque hayan sido bellos, si no porque causaron tanto daño, un dolor permamente que renace cada que rozan la maldita herida...
Me miro al espejo y me duele;
Cierro los ojos, y duele;
Intento respirar y lo que consigo es ahogarme con mi aliento, y es que me estoy perdiendo.
Llevo una semana sin hacer nada, y es que ya entendí que hacer nada me lleva al estado mental en el que me encuentro ahora.
Me extraño.
Me necesito y no estoy.
Siempre creí que el amor era compartir con alguien más, pero no tenía claro que ese alguien más siempre he sido, soy y seré yo.
sábado, 15 de julio de 2017
Insomnio final.
Mamá no se ha cansado en decirme que estoy muy bonita el día de hoy, sin embargo no puedo encontrarme bonita cuando me miro al espejo.
Mi enamorado me dijo que siempre me ve hermosa, y yo solo quisiera verme con tus ojos un momento.
Me duele sentirme así, estoy cansada de aparentar estar bien cuando en verdad me siento débil todo el tiempo y solo quiero dormir.
Papá me preguntó cuándo volvería a "comer saludable" y a entrenar como antes, yo insisto en que solo quiero dormir.
Hay enfermedades que no curan, aunque el amor exista. Ojalá pudiera amarme un poco más, así como estoy, sin más ni menos, como ellos me aman.
¿Es verdad que la gente ama lo que obtiene de ti, más no a ti?
Soy el medio, soy el camino, soy la distancia, soy el vacío.
Nadie me va a salvar.
Me cuesta volver a empezar.
jueves, 8 de junio de 2017
Flouxetina.
Mentí cuando te dije que no me gustan las rosas.
Mentí cuando te dije que no celebro aniversarios.
Mentí cuando te dije que no me gustan los detalles el día de mi cumpleaños.
Mentí la primera vez que me invitaste a salir y dije que estaría ocupada, que ya tenía planes.
Mentí cuando te dije que quería estar sola, que me encontraba bien sin nadie - y con nadie.
Miento cuando me preguntas cómo estoy, porque simplemente no estoy.
Miento constantemente con respecto a mi estado de ánimo. Digo que estoy bien, cuando es evidente que estoy mal, y sabes que no miento, porque se nota; tú lo notas. No sé cómo lo haces, últimamente previenes mis derrumbes emocionales, desde el día -1 estás pendiente de mi (casi) todo el tiempo y eso solo puede indicar una cosa: que logras amarme con todos mis defectos. O bueno, al menos eso me haces sentir, notar.
Te confesé mis inseguridades, aún así no temes en hacerme sentir cómoda en todo momento, de acariciar mi cuerpo como si me fueras a reconstruir en tus manos, de cogerme la mano y apretarla fuerte para (no) perderme - solo contigo en el camino, de besarme como si fuera siempre el último beso, que en ocasiones, es así como lo siento...
Tu presencia diaria, tu calor constante, este amor único que solo tú me das...
Ya no me siento sola, pero tengo miedo igual.
Antes de ti me prometí no volver a caer en adicciones vanas, no volvería a drogarme, no volvería a comer compulsivamente, no volvería a destruirme y caer en ese círculo vicioso que me lleva a la depresión, pero no pude. Volví a caer y sigo en esto. Me duele el cuerpo, me pesa la existencia y quiero dormir todo el tiempo, pero no me puedo dar ese lujo, no debo dejarme caer, no lo tengo permitido, no ahora cuando siento que todos me miran y al mismo tiempo me ignoran: porque nadie sabe en realidad cómo me siento.
Ya no quiero mentir y decir que me encuentro bien, cuando es obvio que no lo estoy, pero debo moverme, salir y buscar qué respirar, aunque me ahogue con mi propio aire, aunque me quiera morir en cada instante.
Hoy, como tantas otras veces, me encuentro peleando conmigo misma, porque me cuesta aceptarme, me cuesta quererme, me cuesta sostenerme.
Me es de suma urgencia florecer nuevamente, terminar este otoño en invierno y aproximarme a la primavera y quedarme en ella, aunque regresar al verano sería perfecto, pero no hay máquina que retroceda el tiempo.
Perdón por no ser quién soy, perdón por ser como soy.
Perdón por las mentiras y la falta de amor.
Perdón.
sábado, 1 de abril de 2017
Sin fin.
Defectos y manías que no oculta y, que al final, pueden hasta gustar.
Observo al humano que me quiere y veo sus ojos brillar.
Sus labios tiemblan, sus manos no saben qué tocar:
evidentemente, está nervioso y soy yo quien genera su ansiedad.
Le falta el aliento, y no sabe si sonreír o respirar antes de suspirar.
Me acaricia como si fuera una piedra preciosa, su niña hermosa:
encuentra calidez en mi frialdad,
y no tengo mejor recurso que acobijarme en su forma de amar.
Me aterra su seguridad / me atrae, al mismo tiempo, esa sólida seguridad.
Sabe lo que quiere, sabe que me quiere, y repara todo el tiempo en hacérmelo notar.
Admiro su paciencia, la capacidad que tiene ahora (todo el tiempo) saber esperar.
¿Cómo no quererlo, si ha hecho de todo por entrar?
Pidió permiso para acompañarme en mi decidida soledad,
disfruta del caos que me envuelve y
no teme arriesgar, pues sabe que me va a ganar.
Le tengo un cariño bonito a este humano, que no sabe mejor cosa que amar.
Me contempla a lo lejos cuando estoy cerca y, cuándo estoy lejos, hace de todo por llegar.
No calcula sus movimientos y, en ocasiones, nos reina la torpeza: imposible de no besar.
Tengo grabados los susurros de deseo,
esas ansias de interminables besos inconclusos y de caricias sin rumbo.
Tengo cada recuerdo en mi piel como si fuera cierto,
cómo si hubiéramos consumado un crimen perfecto.
Este amor sin miedo equilibra mi universo,
genera en mi eventual saciedad.
Me ama de una manera sobrenatural y, sin hacer omisa mi locura existencial,
guarda la calma y sabe acompañarme en mi tempestad.
Me escucha y atiende;
me discute y me entiende.
No niego que ha logrado sacarme de quicio con su inepta ingenuidad,
pero tanta paz al final, es reflejada en mi accionar.
No sé cuanto tiempo sea necesario para sentirme segura y continuar,
pero disfruto de este amor bonito - compartido que me ayuda en mi andar.
A estas alturas de mi vida, mi prioridad es mi estabilidad emocional,
y este humano solo logra que sea infinita a mi manera, en todo momento y lugar.
Está seguro que se quiere quedar,
porque quiere todo conmigo y nada sin mi;
bienvenido el que (me) quiera compartir y (me) sepa esperar.
domingo, 26 de marzo de 2017
Perdón por nacer.
martes, 14 de febrero de 2017
domingo, 11 de diciembre de 2016
32 semanas.
Están sentados uno frente al otro. La miras mientras te habla, le acaricias el rostro, ella se sonroja y baja la cabeza, la mirada, te sonríe mientras la tomas por el mentón y le levantas la cara, te mira y tú no titubeas en decirle que es hermosa. ¿Lo es? Le besas la frente, ella te toma de la mano, la lleva hacia sus labios y la besa. Te acercas; se besan.
Los imagino, los pienso, ¿qué estoy haciendo?
Te siento, los siento y me duele, no debería, pero me duele: duele imaginarlos, duele pensarlos, me cuesta no soñarlos, no idealizarlos.
Tengo un hueco en el pecho y lágrimas en los ojos.
Perdón por esto.
sábado, 19 de noviembre de 2016
Sin memoria
Ella sólo quiere un poco de amor.
Ella está confundida, y lo único que tiene claro es que no quiere sentir más dolor.
Ella era la visita de los fines de semana, él la sentaba en sus piernas y sobre estas se balanceaba. Él lo disfrutaba, ella sólo cabalgaba, dentro de su inocencia no diferenciaba lo correcto de lo insano: le acariciaba las piernas y a ella le gustaba.
Hoy miró su cuerpo desnudo frente al espejo, y se preguntó qué había hecho todo este tiempo.
