Cometí una locura, como tú lo dijiste, pero créeme que no estaba loca, solo fue una reacción humana al pensamiento y a la razón del corazón. No fue mi intensión "preocuparte" que por cierto, no creo que desperté en ti ni la más mínima preocupación; no te intereso, así de simple, y estoy segura que esta fue, es y será la última estupidez que haya cometido. Lo escribo en borrador porque sé que a nadie le interesa, más bien, me gustaría saber el día que lo leas, porque de eso va a depender mi estado de ánimo que, por cierto, ya se reguló desde el momento en que ALGUIEN me hizo aterrizar a tierra.
Desde ahora le digo un NO y me amarro el corazón a la garganta y como se que no entenderan nada yo seguiré contando lo que pasó.
Cinco de la tarde estaba por Larco, Miraflores. Me bajé del micro y, sin miedo a perder mi tarde, decidi ir en busca de ti. No respondiste el mensaje que te envié antes de salir de mi casa, así que sin convicción, me arrepentí en el instante en que pise tierra y me vi desde arriba, en el centro del planeta, sola, caminando sin rumbo hacia un parque donde todo era oscuro. Me senté en una banquita y sin dudar me levanté al ver que cierto grupo de chicos se acercaban a mi. Te alerté al nextel con miedo y con la seguridad que no bastaba sólo una alerta para que te des cuenta de mi existencia... Llamé a mi mejor amiga y me dijo " LA CAGASTE" y claro que la cagué, pero necesitaba de eso para darme cuenta...
Siendo las seis de la tarde, no tenía otros planes más que regresar a mi casa cabisbaja y sin deseos de sonreir. Te alerté por ultima vez y contestaste abrumado, te dije que solo esperaba que contestaras mi mensaje mientras un hombre se acercaba a mi... ¿QUÉ MENSAJE? fue tu respuesta y ahí comprendí que todo fue un juego. Te conté donde estaba, con queines estaba y qué intentaba hacer desde la hora en que llegué. Ya sin mucha explicación un LOCA se escapó de tu garganta y No, NO ESTABA LOCA. Sólo seguí mi instinto iluso, cansado de ilusiones pero con la fe necesaria para volver a confiar en alguien, y lastimosamente, ese alguien eras tú.
Me levanté suavemente y sentí como el mundo se movía a mi alrededor. No comprendía lo que pasaba y una leve anestesia cayó sobre mi. Me alejé del sitio donde estaba situada y todas mis ilusiones se vinieron abajo una vez más... Comprendí que volví a caer en el mismo error de siempre y me alejé de ese hombre. Opté por encaminarme hacia al paradero y por el auricular del teléfono llegué a escuchar un " NO TE MUEVAS DE AHI, TOMO UN TAXI Y LLEGO EN UNA HOIRA, ME ESPERAS UNA HORA VERDAD? " El cielo se abrió para mi, las nubes salieron y, a pesar que el sol habia desaparecido para ser ocupado por una luna palpitante, mi corazón volvió a latir con sentido, con la vaga esperanza de que te aparecieras en la nada y una sonrisa se dibujara en mi rostro, correría a abrazarte y te diría lo mucho que te había extrañado.
Los minutos pasaban lento, la noche se hacia mas fria y el tumulto de gente aumentaba con lentitud, no compré poemas esa noche, los evité y me concentré en narrar mi historia en mi mente y no me di cuenta, no percaté que ya eran ya las 7:40 de la noche, te di más de 5 alertas y tú seguro en el tráfico de la ciudad limeña, quizás no te diste cuenta que tu celular vibraba en tu bolsillo... Te mandé un mensaje decepcionada: "me voy a casa" y no supe más de ti durante todo el camino.
¿Por qué siempre tengo que esperanzarme de alguien que no dará nada a cambio por mi? ¡Ah, cierto! me olvidaba que me llamo Carolina y que esto es rutina de toda mi vida...
Llegué a casa a las 9, apagué el celular sin miedo. Me quité los zapatos, los tiré al suelo, me despojé del vestido y lo dejé tirado, desabroché uno de mis aretes y descubrí en eso que uno de ellos se quedó en el camino... Tengo los vagos recuerdos que cuando me regresaba en el micro me miraba a traves de la ventana con el reflejo de las luces de la noches de los carros y de los postes, descubrí en mis nublecinos recuerdos que no llevaba mi sarcillo en la oreja derecha y fue ahí donde comprendí que quizás se me habría deslizado en la rotonda del parque donde me quedé sentada media tarde esperando a que respondas mi mensaje...
Perdí las esperanzas, perdí la fe... No estaba triste, solo estaba algo molesta conmigo misma, porque pude evitar todo eso. Pude evitar que te dieras cuenta el interés que tenía por ti. (lo tenia, porque juré no tenerlo más).
Solo sé que nunca llegaste a destino y si llegaste, quizás hayas encontrado mi otro arete, aquel que no tengo, aquel que necesita del otro para poder lucirse. Quizás algun día podamos volver a vernos, pero créeme que será dificil. No volveré a ceder y no por ti, si no por mi... Porque necesito un tiempo y mÁs espacio para volver a encontrarme conmigo misma y descubrir a la nueva Carolina.
Adiós, intentaré ser feliz. Aunque dentro de esa felicidad ya no esté mas. (nunca lo estuviste, solo fue una absurda idea que inventé en mi tonta cabeza.)
Me levanté suavemente y sentí como el mundo se movía a mi alrededor. No comprendía lo que pasaba y una leve anestesia cayó sobre mi. Me alejé del sitio donde estaba situada y todas mis ilusiones se vinieron abajo una vez más... Comprendí que volví a caer en el mismo error de siempre y me alejé de ese hombre. Opté por encaminarme hacia al paradero y por el auricular del teléfono llegué a escuchar un " NO TE MUEVAS DE AHI, TOMO UN TAXI Y LLEGO EN UNA HOIRA, ME ESPERAS UNA HORA VERDAD? " El cielo se abrió para mi, las nubes salieron y, a pesar que el sol habia desaparecido para ser ocupado por una luna palpitante, mi corazón volvió a latir con sentido, con la vaga esperanza de que te aparecieras en la nada y una sonrisa se dibujara en mi rostro, correría a abrazarte y te diría lo mucho que te había extrañado.
Los minutos pasaban lento, la noche se hacia mas fria y el tumulto de gente aumentaba con lentitud, no compré poemas esa noche, los evité y me concentré en narrar mi historia en mi mente y no me di cuenta, no percaté que ya eran ya las 7:40 de la noche, te di más de 5 alertas y tú seguro en el tráfico de la ciudad limeña, quizás no te diste cuenta que tu celular vibraba en tu bolsillo... Te mandé un mensaje decepcionada: "me voy a casa" y no supe más de ti durante todo el camino.
¿Por qué siempre tengo que esperanzarme de alguien que no dará nada a cambio por mi? ¡Ah, cierto! me olvidaba que me llamo Carolina y que esto es rutina de toda mi vida...
Llegué a casa a las 9, apagué el celular sin miedo. Me quité los zapatos, los tiré al suelo, me despojé del vestido y lo dejé tirado, desabroché uno de mis aretes y descubrí en eso que uno de ellos se quedó en el camino... Tengo los vagos recuerdos que cuando me regresaba en el micro me miraba a traves de la ventana con el reflejo de las luces de la noches de los carros y de los postes, descubrí en mis nublecinos recuerdos que no llevaba mi sarcillo en la oreja derecha y fue ahí donde comprendí que quizás se me habría deslizado en la rotonda del parque donde me quedé sentada media tarde esperando a que respondas mi mensaje...
Perdí las esperanzas, perdí la fe... No estaba triste, solo estaba algo molesta conmigo misma, porque pude evitar todo eso. Pude evitar que te dieras cuenta el interés que tenía por ti. (lo tenia, porque juré no tenerlo más).
Solo sé que nunca llegaste a destino y si llegaste, quizás hayas encontrado mi otro arete, aquel que no tengo, aquel que necesita del otro para poder lucirse. Quizás algun día podamos volver a vernos, pero créeme que será dificil. No volveré a ceder y no por ti, si no por mi... Porque necesito un tiempo y mÁs espacio para volver a encontrarme conmigo misma y descubrir a la nueva Carolina.
Adiós, intentaré ser feliz. Aunque dentro de esa felicidad ya no esté mas. (nunca lo estuviste, solo fue una absurda idea que inventé en mi tonta cabeza.)
pd: pido disculpas por las
GRAVES FALTAS ORTOGRAFICAS,
no es intencional, solo necesitaba despejar y
no encontre mejor teclado que mi propia cabeza.