jueves, 24 de marzo de 2022

Carta en el tiempo

Quiero escribirte, muero por hacerlo, pero vivo para no intentar si quiera, por casualidad, hacerlo. 

¿Podemos dormir juntos hoy?
Hablo de reposar en tu pecho, como el último fin de semana, en donde me engancho a tu cuerpo y me pides que me enrolle en ti; de cuando respiro tu aliento, de cuando siento tus latidos y la textura y el calor de tu piel. 
Hablo de esa intimidad que tenemos después de sexo, el hacer el amor en el contexto más sutil del haber, del existir. 
Hablo del momento más hermoso que siempre hemos tenido, aquel en el que no importa si húmedos o sudosos, nos impregnamos el uno del otro. 
Hablo de ese momento en donde te digo que te amo en silencio y tu me abrazas como si me amaras, también.

Yo no quiero convencerme de que nací para amarte, pero quiero. Hoy quiero estar junto a ti, en ti. 

¿Podemos vernos?
Y sí, solo vernos. Ver tus ojos chinos, tu perfil empinado y tus labios gruesos; tu sonrisa perfecta, tus orejas delicadas y perforadas, tu pelo negro, largo y medio ondulado; el collar en tu cuello, tus lunares y observarte, solo hacerlo porque sí, porque el placer que siento al hacerlo es más profundo que cualquier penetración consentida. Verte también es disfrutarme.

Quiero hacerte el amor hoy, pero entre poder y querer, no sé si estemos de acuerdo. 

Dime que podemos. 
Dime que también quieres.
Dime y voy.
Dime y vienes.
Dime, que soy y seremos, solo por hoy, si así lo quieres.

miércoles, 23 de marzo de 2022

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Te amo, y lo escribo aquí porque no debo escribirte más.
Te dije que eras una droga y ahora me encuentro en abstinencia. 
Dueles, dueles mucho; pero tengo que sacarte de mi.
Te extraño, nos extraño, y no hay segundo del día en que no te piense.
Dueles, Dueles mucho; y todo el amor que tenía me lo estoy dando a mi, pero quiero seguir dándotelo a ti. ¡Qué afortunado eres! Y, ¡qué afortunada soy, por quererte!

Gracias por seguir aquí, omnipresente. 

domingo, 20 de marzo de 2022

como un G




Si no lo puedes tener, lo tendrás que soltar.
No estoy a tu lado pero te deseo paz y libertad.

Solo el amor con amor se paga;
Nada te debo y tú no me debes nada.

El querer que no se da, ¿Dónde acaba?
Si encuentro el tuyo ya será deuda pagada.

Si no lo puedes tener, mejor dejarlo ir.
Qué pena cuando quieres algo pero Dios tiene otros planes para ti.

Que siempre te querré, aunque no te tenga.
Que siempre me tendrás, aunque no me quieras.

jueves, 10 de marzo de 2022

sueño.

Hay días en donde quisiera seguir durmiendo, solo para continuar mi historia de amor contigo.

Soñé que llegabas a casa, mientras yo sacaba la lasagna del horno. Me dabas una nalgada y olías mi cuello, mientras yo te esperaba mojada y nerviosa, con ganas de treparme a tu cuerpo. Dejé el depósito de comida sobre el tablero, me tomaste por la cintura y me volteaste hacia ti. Me besaste como siempre lo haces, mordiste mi labio inferior jalándolo hacia ti, como si quisieras romperme la boca, cerrando así el momento con un te amo, tierno y sádico. 

Me tomaste de la mano y me llevaste a la barra, me cargaste y me sentaste sobre ella, yo te abrí las piernas y encajaste. Te cogí de nuca, te jalé hacia mi pecho, mientras tu labios y tu lengua me salivaban y yo solo pensaba en cómo es posible que te tenga así... Tan mío, yo tan tuya, entregada a ti.

Te alejaste con el pretexto de que debías lavarte las manos y yo hice puchero. Me bajé de la barra y te seguí hasta el baño, siempre dejas la puerta abierta y es ahí donde entro yo, abrazándote por la espalda, oliendo tu cabello, recostando mi mentón sobre tu hombro derecho, mirándote por el espejo y sonriendo, porque te tengo. Sacudes las manos, me despego de ti y doy un paso hacia atrás, tú mientras te secas las manos escapo de ahí. Estoy descalza, resbalo. Te ríes y me dices que soy torpe, volteo y te miro con fastidio, "es que así soy" te digo y me persigues hacia la cama. De un brinco me tiro en ella y tu me quedas mirando desde la puerta. Me encanta cuando te quedas parado observándome, es ahí cuando quiero correr hacia ti nuevamente para llenarte de besos y abrazarte. Te pregunto qué es lo que pasa, mientras mis pies cuelgan de la cama, tú me dices con la voz de siempre "nada, no pasa nada". Y es que sí quiero que pase. 

Me doy vuelta, boca abajo, giro levemente la cabeza para mirarte y te veo venir sobre mi. Tu cuerpo me aplasta completamente y tus manos cogen mis manos, las dos juntas y me tienes ahí. Tu respiración te delata, estás excitado. Yo solo río. Me respiras al oído y me dices que si voy a hacer lo que me pidas y te digo que si, mil veces si. Sin pensarlo, sin dudarlo. Sí. 

Mantienes mis manos juntas con tu mano izquierda, haciendo fuerza como para no escapar de ti, con tu mano derecha empiezas a acariciar mi cuerpo, el lado de mis senos, mi cintura, mi espalda, mis nalgas y mis piernas. Te deslizas con una delicadeza que solo tú y nada más nunca antes lo ha intentado. Me conoces bien y sabes como empezar. Lo que nunca sabemos es cómo vamos a terminar...

Quiero que me sueltes, forcejeo. Pones más fuerza y empiezo a sentir mis muñecas adormecidas, me gusta que me domines, que te pongas prepotente y muestres dureza. Que seas firme y seguro, que sepas que no me haces daño, pero me presionas como para tenerte miedo, y yo solo te deseo. 
Sueltas levemente mis muñecas y te vas deslizando sobre mi cuerpo, me besas con la ropa aún puesta y levantas mi polo, dejando al descubierto mi trasero, lo besas y lo lames, como si fuera un plato dulce que ansias comer. Me tienes relajada y en ese momento casi inconsciente, que cualquier cosa que hagas estoy dispuesta a rendirme a ti. Me comes las nalgas fuerte, me nalgueas con desidia, me abres las nalgas y tu lengua pasa por ahí. Se me achina la piel y yo solo quiero dejar de retorcerme de placer... te paro el culo, y tu sigues ahí, disfrutando el banquete como si no hubiera mañana, y tu lengua, y tus labios, y tu sed por dejarme mojada no van a deterse hasta completar tu cometido. Metes la lengua, la sacas y pones un dedo índice en aquel orificio, que ya ante el placer, ha cedido para ser el principio del fin. Juegas con él, mientras lo introduces lentamente, yo te abro el culo, como si fuera costumbre, cada miércoles después del fútbol. ¿Qué vamos a hacer?

Vibra el celular, estoy despierta.
Mojada y con un mensaje tuyo, todo bien. 

¿Cuántos sueños más sin terminar vendrán?
¿Cuántos sueños se harán realidad?

jueves, 3 de marzo de 2022

Feliz 28 de febrero

Donde las palabras no hagan falta, ¿ahí es?

Que me toma menos de 2 segundos temblar después de verte, me pongo nerviosa, intento no sonreír, pero aquí me ves, más torpe que ayer, menos estúpida que mañana. 
Te acercas a mi, me abres los brazos, reposo en tu pecho y yo solo quiero besarte, preguntarte como te va y si todavía me amas... Bien, todo bien, y sigues tu camino.

Que te acompañe si no estoy ocupada, y juré no volver a ti, pero aquí estoy, a tu lado, cambiándole las letras a las canciones mientras tu manejas a 60. Te miro y quiero besarte, te concentras en la ruta y evitas mirarme, y río de los nervios, y me muerdo la lengua y aprieto mis piernas para no sentir que te tengo. Porque te tengo. 

Bajamos del carro, te acompaño a la distancia. Solo quiero acercarme y tomar tu mano, olerte el cuello y decirte que te amo. Entras al banco, te miro desde lejos mientras haces la cola, evito hacer contacto visual y disimulo, me tropiezo, me escondo y vuelvo a verte con la oportunidad de cruzar con tu mirada. Sales y nos vamos. Me preguntas si deseo algo del kiosko, te digo en mi mente que necesito un beso tuyo, para no sentirte, pero agradezco que hayas comprado agua, aunque dudes de su procedencia. Bebemos de la misma botella, y te quiero besar, pero me pongo el cinturón de seguridad para evitar cualquier movimiento involuntario. 
Dios un par de vueltas, no hay agentes para depositar dinero, dan las 7 pm, llamas a tu madre, le dices que vas camino a casa. Yo solo pensaba en no moverme para no dejar ningún cabello en el carro, por miedo a que ella los encuentre...

Llegamos a casa y me dijiste que me cuidara, voltié y me acerqué a ti para despedirte y respiramos el mismo aire, no sé si tú, pero yo me sentí en el mismo infierno y contigo, tú mi ángel. Te besé, nos besamos y nos volvimos a besar, y te mojabas y me mojaba, y me temblaban las piernas, y movía mis manos y te apretaba el pantalón, y querías coger mis tetas, pero eso fue todo. Me dijiste que irías en la semana al depa y que me pasarías la voz por si estoy libre, poder acompañarte. Acepté sin saber cuándo sería y si estaría desocupada. Sí a todo. 

Me golpeé bajando del carro, porque soy torpe. 
Abrí la puerta de mi casa, volteé y te vi. 
Te volví a sentir. 
Y quise correr hacia ti, pero ya había entrado a casa y tu arrancado. 

Nos quedamos húmedos de placer. Yo esperando verte volver, tú, no sé.

sábado, 19 de febrero de 2022

19 febrero

 8.49 am

En 10 minutos empiezo mi primera sesión de terapia. Tengo sentimientos encontrados, es algo que quería hace años y, si bien hace 7 años tuve mi primer acercamiento a algo parecido a esto, creo que hoy nada es igual al pasado y determina definitivamente uno de los momentos más exitosos y orgullosos de mi vida.

He tenido una mala noche, intenté dormir temprano, pero cada 2 horas despertaba buscándote. En estos cortos ciclos de sueño, has estado presente, tú y tus amigos, como si fuera un dejavú, como si viviera algo que aún no ha pasado, como si fuera todo real hasta el punto de ver tus ojos brillar, y sentir como tomas mi mano...

El cambio lo empecé hace una semana, me obligué a hacer cosas que tenía que haber hecho hace mucho tiempo, pero de eso se trata, de no estancarme y seguir trabajando para mi y los míos, para lo que quiero en mi vida, hasta que esta misma decida.

Tengo nuestras fotos en el escritorio y quiero invocar siempre ese momento, en donde me tienes y donde te tengo. Antes ya se me habían cumplido un par de deseos, y soy fiel creyente de la magia del universo.

Quisiera escribirte los buenos días, preguntarte como dormiste y si fue suficiente lo que descansaste. Quisiera escribir que te amo, que te extraño y que ya cuento las horas para verte. 

¿Te acuerdas del librito de sueños que tenía contigo? ¿Aquel en donde te escribía poemas y te regalaba recuerdos? Ahora tengo uno solo para mi, en donde también escribo de ti, de nosotros, porque sigues siendo parte de mis días, de mi vida. Y mi deseo es que algún día, mientras acaricio tu cabello en la cama, poder leértelo, como si fuera un cuento, hasta que te quedes dormido; abrigarte los pies, acomodarte las almohadas y esperar a que me invites a recostarme en tu pecho, como siempre había sido. Mis 5 minutos infinitos.

Te amo hoy también.


jueves, 17 de febrero de 2022

16:16

 A veces me pregunto si tienes tiempos muertos, esos en donde te quedas pensando en nada, donde ya cumpliste todas tus responsabilidades, en donde ya atendiste todas tus prioridades, ese momento en el que te quedas en el vacío, pensando o quizás no pensado o tal vez deseando mantenerte ocupado porque no estás cansado, y si es ahí donde me recuerdas, en donde quisieras salir a buscarme, venir a verme, pero te retienes, porque eres fuerte. 

A veces tengo tiempo muertos, esos que se dan antes de ir a dormir, en donde quiero tener la mente en blanco, pero me llegan tus recuerdos, con ellos las risas y la sensación de que te tengo todavía, de querer escribirte y preguntar cómo te fue en el día y si me extrañaste, si todavía piensas en mi, en nosotros.

Son las 4 de la tarde y tengo un tiempo muerto, terminé mis pendientes del trabajo y me queda 1 hora para ocuparme en algo, pero me encuentro escribiendo sobre ti, en lo lindo que te veo en fotos, en lo hermoso que me haces sentir cuando te veo en videos, me imagino tu sonrisa en este momento, pidiéndome que deje de mirarte cuando es lo único que quisiera hacer durante el resto del día.

Pongo música para no pensarte, pero las letras me hablan de ti, de nosotros, de lo que fuimos y hoy no somos, pero podemos ser, a la distancia. Si cierro los ojos, tu aroma aparece, y si respiro despacio, puedo sentir tus manos en mi piel. Quisiera dejar de invocar mis recuerdos a tu lado, pero me permito sentirte en este espacio muerto, imaginando el día en que te vuelva a ver, en intentar ser menos torpe, de no tropezarme para que te rías de mi, y siga tan enamorada de ti como lo estoy ahora.

He aprendido a valorar tu ausencia, y es que nunca te sentí así. Llegaste a mi vida a enseñarme a amar, y juro que no sabré como agradecerte. Quizás sigo esperando una señal del destino para tener oportunidad de decirte cuánto he mejorado, y probablemente te sientas orgulloso de mi. Pero va, son 2 semanas sin ti, imagínate lo que podría lograr en otras 2, 3, 5, mil.

Todos los días le hablo a la almohada, a los espejos, a las paredes sobre ti, lloro un poco y vuelvo a sonreír. Te extraño mucho, y no voy a decir que me haces falta, porque era antes yo la que se hacía falta.

Estamos creciendo, y eso es lo más importante. 

Seguiré escribiendo en mis tiempos muertos.

Te amo.

miércoles, 16 de febrero de 2022

Hoy.

¿Dime cómo me quito estas ganas de ti?

Siento que aún tocas mi cuerpo, siento que aún estás dentro de mi. Despierto todos los días a las 4 am, palpitando aceleradamente, con la respiración a tope, con el vacío que dejaste, pero sintiéndote a mil. 

Cierro los ojos para conciliar otra vez el sueño, pero te veo ahí, con esos ojos chinos que me vuelven loca, y me retraen denuevo hacia ti. Tengo prohibido tocarme, porque no quiero recordarte, pero me aprieto fuerte y me golpeó ciertas partes para calmar la sed de ti, empiezo nuevamente a recordarnos, pensando en la siguiente pose que me irías a poner. 

Que me domines otra vez, eso quiero, que me ames fuerte como (antes de)ayer. Te faltó ahorcarme, para olvidarte. Te quiero ahora encima de mi. 

Pregúntame quién soy para responderte, para entregarme completa hacia a ti. Nací para entregarte todo aquello que no me permites darte. 

Veámonos una vez más, por favor, necesito sacearme.