viernes, 21 de noviembre de 2025

Quizás el trauma nació el día que dejé de ser la única hija, sobrina, nieta. Cuando todos me quitaron la atención y me inscribieron al nido a los 3 años, para mantenerme ocupada y distraída, no se dieron cuenta que me habían abandonado.

Puede que el trauma nació el día que me invitaron a jugar a las escondidas y terminaron tocándome sin mi consentimiento, o la vez que me senté sobre las piernas y miembro de mi abuelo sin saber que lo que hacía era masturbarme, yo sin entender, en aquel entonces, lo que era sentir placer. 

Tal vez el trauma nació cuando un primo me dio un "beso de pelicula" a escondidas, o las veces que jugábamos a la mamá y el papá en la casita de recreo después clases con Cesar, los dos desnudos, explorando nuestros cuerpos a los 5 años.

Creo que el trauma nació el día que golpearon mi cabeza contra la pizarra, o la vez que me rompieron los lentes en la cara con un folder de pasta gruesa, o los pelotazos casuales en el cuerpo, cuando los chicos jugaban futbol en la hora de recreo, allá por segundo de secundaria.

Derrepente el trauma nació la vez que entendí que papá no estaba de viaje, era mamá quién lo había botado de la casa, por alguna falta de respeto que aún no entendía. Quizás el trauma del que hablo se acentuó cuando descubrí que mi papá le era infiel, y no sólo una vez, ni con una sola mujer...

El trauma nació, probablemente, el día que me hicieron creer que el chico que me parecia lindo gustaba de mi, o tal vez el día que se burlaron de mis labios en una exposición delante de todo el salón. No sé, quizás el trauma se desarrolló cuando me pegaron chicle en el cabello, o me empujaron a un charco y me quedé todo el día sentada en el pupitre chorreando el agua de mi uniforme.

Es posible que el trauma se haya desarrollado después de enterarme que no era "la oficial", que mientras yo salía de su casa, la enamorada ingresaba por mi lado, saludándome de la manera más cordial. También creo que el trauma se desarrollo después de mi primera prueba de embarazo negativa, o de cuando me enteré que me habían contagiado de Papiloma y tuve que llevar un tratamiento de meses para cicatrizar todas las heridas que me dejó aquel virus. 

Hay una probabilidad que el trauma se haya incrementado después de cruzarme con Rodrigo en el semáforo de la UPC, después de meses sin vernos, mi primer ataque de pánico, mi primera crisis de ansiedad, allá por el 2011-2012(?)

No cabe duda alguna que el trauma empezó cuando me reflejé en mi mamá, en esa inconciencia de ser y estar, de dar siempre de más. De descuidarme por cuidar a otros, de entregarme sin medida, sin esperar nada a cambio, pero con la ilusión de ser amada, respetada y valorada. Seguir su patrón, ser abnegada, sumisa, dispuesta a servir y amar a un solo hombre sin medida de cuánto vaya a recibir. 

El trauma existe, porque existen mis padres, y antes de ellos mis abuelos y antes de ellos todo el linaje que aún me queda por sanar, por soltar y abandonar para no quedarme en este limbo de no saber qué hacer, a dónde ir, o definirme más allá de mi cuerpo y mi deseo. 

El trauma al abandono nació el día me dejaron; el día que me quedé sin piso, sin soporte, sin razón para existir. Fue cuando mamá me dijo que esperara en una esquina cuando tenía 3 años, el día que papá me dejó en los juegos inflables y nunca volvió (en realidad, si lo hizo, pero demoró más de lo que una niña de 7 años podría entender). El día que un par de amigas dejaron de juntarse conmigo solo porque bailaba mejor que ellas, o cuando mi hermano me dijo que estaba muerta para él y dejamos de hablar por años. Recuerdo la primera mentira, la segunda y la tercera, las tantas veces que decidió terminar la relación y luego volver porque me extrañaba. Recuerdo no ser suficiente para ninguna de mis parejas, y para quién sí me consideró, simplemente no lo amaba. Recuerdo haber sido rechazada y humillada, recuerdo la frase "perdóname, pero no tengo tiempo", yo con el corazón en la manos y todo el tiempo que no tenía como deuda a crédito. 

Soy el trauma hecho persona, de mis carencias hice arte y me ahogué para morirme en vida, renací tantas veces como me convertí en lo que creía ser; y ahora nuevamente estoy aquí, en el punto desconocido de partida queriendo volver a mi. 

Me salió cara la terapia, me salió caro el dolor y el olvido. 
Trabajo para darme lo quiero, pero todavía no soy suficiente. 

El trauma ha sido el camino para conocerme y amarme como nadie lo ha hecho. Ojalá llegue el día en que pueda descansar de mis tormentas, sentirme segura y confiada; amada y respetada por alguien más, ser sostenida y cuidada. 

Ahora lo único que necesito es un abrazo que me termine de romper para desaparecer.


martes, 4 de noviembre de 2025

Bucle de amor.

Te llamé pero no obtuve respuesta.

Volví a leerlo y decidí sacar del chat mis sentimientos para responder, aunque sé que no debo:
No, no me molesta cuando me buscas porque en realidad a mí también me gusta tu compañía, disfruto mucho estar contigo. Desde siempre he buscado pasar tiempo y acompañarte, y sé que ahora es mucho más complicado, o que simplemente no deberiamos estar haciéndolo. 
Pero me cuestiono si lo que hago y/o permito está bien o es completamente incorrecto.

Tuve que volver a este momento: 
Pienso, y siento:
Tú no me haces daño, no tienes responsabilidad porque me dejas en claro que no vas por nada serio conmigo. 

Quizás eso, nuevamente, me haga cuestionar mi valor, y es un tema que llevo tiempo tratando de solucionar, pero vuelvo a caer en el bucle cuando me doy cuenta que nuevamente estoy sin piso, parada frente a ti, pidiéndote que me elijas, cuando tú solo haces lo correcto para ti. 

Quiero verte y que se me borre el mundo como siempre, cada que te veo es como si fuera la primera vez, no sé si es amor, tal vez es trauma, pero siempre vuelve a ser el día uno. 

De vuelta a la realidad:
Yo tambien quiero que estés tranquilo, no quiero que pienses en mi con pena, preocupado si estoy sola. Recuerda que antes de conocerte ya lo estaba. Ayer dijiste que era una niña de casa y si, aunque no quiera, lo sigo siendo. Y por más que intente salir al mundo e intentar conectar con alguien más, no pertenezco aún a ese entorno malévolo. 

No debo vivir aferrada a la idea de un nosotros en plan romántico, esperanzada en que volverás después de meses o años porque te diste cuenta que soy lo quieres. ¿O lo que querías y perdiste? Yo me muero hoy y me disfrutaste ayer, ya está. 

Tampoco quiero desaparecer como si nada, lo he intentado y lo único que he conseguido es que vuelvas a mi para ponerme a prueba nuevamente, desafiando mi negativa, llevándome al límite sensorial cuando sabes que no hay nadie que me mueva en sentimiento y razón, más solo tú sabes como funciono. Y tenerme así, ganas solo tú. 

Te llamé y estoy segura que volveré a hacerlo. Y tú no serás lo suficientemente fuerte para no volver a buscarme. 

Ya no tenemos nada más que hablar al respecto, pero me conformaria con que me acompañes en el silencio.
Sabes dónde encontrarme, solo ven a buscarme. 

domingo, 31 de agosto de 2025

Memorias de recuerdos imborrables.

Supe que llegaría en algún momento de mi vida ese equilibrio por el que lloré años.
La ausencia de mi ser en ocasiones oportunas era el desfogue existencial de mi alma.


Martes 16 de agosto, 2018

Vivo podrida, cansada, asqueada.
                                                        No me soporto.
                                                                                    Esta ansiedad me consume, y no sé qué parte de mi                                                                                         cuerpo arañar sin dejar marca para que el resto                                                                                                no note mis transtornos.

Tengo anorexia, y sí, fui bulímica. (en pasado. porque decidí no volver a provocarme vómitos, ni laxarme la existencia a pesar de mi diario, duro, perpetuo extreñimiento).



Domingo 31 de agosto, 2025

Hoy te reconoces frente al espejo, hoy te abrazas.
Hoy honras tu cuerpo con tanto placer, cómo si acariciaras tu alma.
Qué suerte que le pusimos fin a este sentimiento.

Cuánta delicadeza hay en el tacto,
tantas veces rota, tantas veces dañada.

Hoy te adoras, hoy te idolatras.
Hoy te amas.


"Amar es abrazar el caos de alguien."

viernes, 29 de agosto de 2025

Despues de la suposición

Quiero dejar de preguntarme si allá afuera hay alguien que viviría/moriría por mi.

Estoy tan intoxicada del amor visto en redes sociales, de cómo la sociedad nos vende el estereotipo de "relación perfecta" por solo presumir muestras de afecto en fotos y videos. Y es que no es solo eso, por alguna razón sigo involucrándome con gente que no está lista, que no tiene responsabilidad afectiva, o que simplemente no buscan vínculo alguno más que el pasarla bien, fluir y ver que pasa, ni siquiera entablar una amistad, de frente al roce y al gozo. Y no me niego, me encantaría disfrutar de la experiencia también, pero, ¿cómo dejar de sexualizarme si lo que muestro evoca placer?

Tener un alma libre me limita, siento que nadie me toma en serio, siento que me juzgan por ser yo, por mostrarme sin máscaras; y sí, de vez en cuando uso filtro, pero es parte del show... Pero soy yo, es mi esencia, y me quiero así, me amo asi, pero no sé si siendo como soy a alguien le pueda agradar. Me siento como el bicho raro que nunca encaja, una versión no tan retrocida de AdriVainilla, con menos problemas mentales, con menos experiencia en escena. 

"Si no te contesta es porque quizás no le pareces interesante", y es que claro, ¿qué de interesante puede haber en el caos?, que si bailo, que si me desnudo, que si soy o no soy... Me pregunto, ¿hay alguien más que me admire que yo? ¿Alguien más se arriesgaría a invitarme a salir, a caminar, a tomar un café solo por el simple placer de conocerme más allá de lo que ven en redes sociales? 

Me pasa que quiero conocer a quién no me toma en serio y, aunque trabaje en no tomármelo personal, termina afectándome. Yo no entiendo cómo es que conecto desde la carencia, desde la ausencia, desde mi poco valor, si se supone que ya lo trabajé en terapia y estaba solucionado (hasta cierto punto). Ahi es dónde me doy cuenta que todavía tengo reforzar mi valor. Me pasa de vueltas saber que otra persona tiene el control de mis emociones, no quiero darle el poder a nadie, pero me gusta estar ahí, revolcada en la mierda y que me hagan mierda. Me gusta tener el papel de víctima, sumisa, obedecer y decir sí. Lo disfruto, me encanta, pero sé que luego el vacío que trae es fatal. 

Me gusta sentir, soy adicta al placer. 
Pero no quiero volver a entregarme a nadie que no me valore, y aunque sea contradictorio, eso solo me quita poder.



viernes, 22 de agosto de 2025

Año nuevo en Julio.

La vida se encarga de ponernos a las personas correctas en el momento indicado, es solo que no estamos entendiendo el por qué y el para qué. No hay casualidades, pero sí causalidades(?).

Yo no estaba lista, definitivamente el plan no era conocer a nadie aquella noche. Solo me aventuré por frecuentar un grupo de amigas las cuales no veía mucho tiempo. Tenía miedo, era la primera vez que asistía a una reunión sola. No sabía qué vestir, así que después de probar absolutamente todo lo que ya no cabía en el closet decidí por un top negro y pantalón blanco (olvidando que era mi último día menstruando, normal...)

Pedí el taxi, salí de casa sin prisa. Avisé que regresaría plan 3 a.m. para que dejaran la puerta sin cerrojo. Estaba nerviosa, no me sentía para nada linda. Asumí que el taxista tenía mi edad, a penas ingresé al carro puso una buena playlist de regueaton viejito, de esos que empilan. No recuerdo si garúaba, tenía el celular en la mano revisando instagram, poniéndome más ansiosa de lo normal. Sin darme cuenta llegamos a la dirección pronto, bajé del taxi y solo ingresé al edificio. Todo estaba nublado para mi, me sentía como en modo automático, y me preguntaba constantemente si de verdad estaba haciendo esto por mi. 

Me recibieron en la puerta del departamento, subí a la terraza y saludé a aquellas amigas que no había visto en mucho tiempo. El ambiente estaba raro, yo lo sentí así. Días previos a este momento, había tenido una llamada de auxilio con una de ellas, me sentí avergonzada. Sentí que había pasado tanto tiempo de no verlas que no me sintonizaba para nada. O quizás era yo misma, presionándome a estar bien, intentando encajar, cuando claramente lo único que mi cuerpo reflejaba era incomodidad y rechazo hacia mí misma, era yo culpándome y juzgándome por mi actuar.

Las extrañaba mucho, tanto así que cuando las escuchaba hablar quería abrazarlas y pedirles perdón, aún sabiendo que no había hecho nada. Pero me sentía tan culpable de haberme ausentado en sus vidas, como si de alguna manera yo fuera importante en las suyas. No lo sé, se me había hecho costumbre sentirme sola cuando estaba rodeada de gente, y esa incomodidad solo era reflejo de afrontar la situación desde mi perspectiva.

Sentí que había perdido mucho, sentí que las había perdido. Me sentí tan extraña, y creo que eso se reflejaba en mi postura, o quizás no, solo disimulaba el frío. 

Me acerqué a la cumpleañera, y solo ahí sentí amor. Ella siempre irradia luz, brillo y felicidad. Podía estar pasando por el peor momento de su vida, pero ella siempre resplandecía... y me vi en ella, me vi con ternura y me abrazé desde adentro, entendiendo que todos somos un mundo ajeno, que todos tenemos problemas y atravesamos situaciones complicadas, pero depende de cada uno cómo afrontar y salir adelante. Por un segundo volví a sentirme mía, y cuando menos me di cuenta, una de ellas ya me había colocado una bebida en la mano, y me dejé llevar... Las voces de mi cabeza se silenciaron y empecé a disfrutar del momento, de verlas tan felices, tan ellas, tan suyas, tan hermosas. Esa noche solo quería ser una de ellas. 

Quería llorar de emoción, pero guardé las lágrimas para luego. No quería arruinarlo, quería que la noche durara una eternidad, no regresar a casa y perderme si era necesario solo para no pensar más...

No sé en qué momento apareció, nos encontramos de a tres, hablando de todo y de nada. No recuerdo bien, ya había tomado tres shots de tequila y dos copas de gin. No sé en qué momento empecé a disociar, y no me sentí parte de la conversación, a pesar que escuchaba, no estaba presente, y era raro, porque por lo que recuerdo, participaba con comentarios por ratos. 

La hora de la despedida se acercaba, de los últimos diez, quedamos solo cinco. No conocía absolutamente a nadie, solo a la cumpleañera que estaba loquísima por seguir la juerga en Lima Bar. Yo jamás había ido, y para ser sincera, nisiquiera sabía que estaba en Larcomar hasta que llegamos. 
Dejé de preguntarme ¿qué chucha estoy haciendo?, para solo dejarme llevar. Total, el plan no era regresar a casa temprano, ni siquiera era las dos de la mañana...

Sabrán que hay todo un trámite para el ingreso después de las 11 p.m., poco importa si los hombres tienen el código qr, no entran si no pagan, y bueno, privilegios de ser mujer, entrar sin ser manoseadas. 

No sé en qué momento se desapareció, estábamos juntos en la cola, pero cuando volteé a ver, ya no estaba más. Yo había ingresado y me sentía perdida. Tenía el celular en modo avión, y por alguna extraña razón, lo desactivé para tener algo de señal, quizás solo era mi ansiedad por no saber qué hacer y prevenir de alguna manera la solicitud de un taxi y huir de ahí. 
"Qué tal adentro?", me llegó un mensaje por instagram. Y yo solo empecé a reir. 
"Aburrido!", respondí. Y no demoró en enviarme un "Sales?" Yo no lo dudé, ni un segundo. Y salí.

Me esperó en las escaleras más cercanas, y lo vi, lo vi por primera vez. 
¿Qué carajo estaba haciendo? Nisiquiera sabía su nombre, o bueno si, porque me agregó a instagram mientras conversabamos en la terraza. Pero me quedé con la idea de que no había siquiera llamado su atención. En los segundos en los que me dirigía a la escalera pensaba en cómo él había conectado con mi amiga, y no conmigo. No sé, nunca tuve la mente en el juego, realmente.

Yo estaba nerviosa, nerviosa es poco. No podía mirarlo a los ojos mientras conversábamos, y cuando me di cuenta, estaba caminando a su lado, con el cuerpo encorvado y las manos cruzadas en el pecho. 
Me preguntó por dónde vivía, y al contestarle, me dijo que iba a casa y que estaba medianamente cerca a mi destino. No recuerdo cómo se desarrolló esta nueva conversación, pero mencionó algo de que lo acompañara a pasear a sus perros, y yo acepté, sin dudar nuevamente. Porque, vamos, solo imaginé que él llegaría a casa, paseariamos a sus perros y luego me embarcaría en un taxi, obviamente iba a suceder eso porque tenía que llegar temprano a casa.

Tampoco recuerdo qué hablamos en el taxi, pero si reímos mucho sobre la situación, de que para ambos era primera vez de salir de una reunión con alguien desconocido. Y le creí, le creí como le creo a todo el mundo, porque realmente fue mi primera vez subiéndome al taxi de un desconocido con rumbo a su casa a las dos de la mañana. El viaje fue ameno, y si me pongo a recordar, siento que duró una eternidad. Cuando llegamos a destino, subimos a su departamento, le pregunté si vivía solo y me dijo que su mamá estaba de viaje. Cuando abrió la puerta, sus dos perritos estaban esperándolo, pero para mala suerte, ya no era necesario salir al parque a pasearlos. Yo no sé, pero fue el momento más real de la noche, con la poca lucidez que ambos teníamos, yo me senté en el sofá a ver como limpiaba la mierda que habían defecado sus perros. En realidad lo tomamos con tanta naturalidad que hasta terminamos hablando de que si queríamos tener familia e hijos. No entre nosotros, pero por un segundo me aluciné mal con este hombre. Bendita estúpida. 

Cuando revisé la hora, ya eran las tres, le pedí la dirección para solicitar el taxi. Me la dio sin dudar, y apenas solicité el viaje en la aplicación, lo encontré sentado al lado mio pidiendo que no me vaya, y que me quedara esa noche con él.

Pregunté muchas veces por qué, ¿por qué yo? ¿Por qué yo, si vi que conectó con ella y no conmigo? Y me dijo que si pues, estaba hablando con ella, pero mirando hacia otro lado. 
No me quedé mucho tiempo. A penas pude, acepté la primera opción de conductor para que viniera por mi. No quería dejar mi corazón ahi, no estaba lista y creo que él no esperaba eso. Me sentí mal conmigo misma, porque tuve la oportunidad y decidí no tomarla. Pero era lindo, es lindo. Y me siento tan estúpida por haber dejado pasar esa noche, por no quedarme, por miedo a volver a sentir. Cuando todo lo que quería era eso, volver a sentir. 

De lo poco que me dejé llevar, conecté con él de una manera no tan superficial, lo sentí. Sentí su vibra, sentí su respiración. Había algo en él que hacía quedarme, me gustaba su olor, y no el olor de su perfume, si no de él. Creo que notó mis nervios, me pidió que lo mirara a los ojos y no pude. No pude mirarlo por mucho tiempo, porque sabía que si lo hacía iba a estar bajo su poder. Vi su alma, y me asusté. Pensé nunca volver a sentirme así, y quería estarlo, quería que me tomara y me haga suya, pero no me rendí. Sentí energía en sus manos cuando rozaron las mías, y quería dejarme llevar pero, bendito momento en el que lo conocí, no estaba lista. Vi su aura, y emanaba el color azul. Me gustaban sus labios, y su sonrisa, el huequito que se le marca en la mejilla, y ese dejo tan particular. Tanto fue el extasis que hablé en voz alta lo que pensaba, y vomité un "eres lindo", otra vez la estúpida. Qué me costaba quedarme callada. 

Me fui a casa, realmente no quería irme. Quería acurrucarme en sus brazos y hacer infinito el momento, amanecer con él, preparar el desayuno, pasear por fin a sus perros, regresar a casa, darnos una ducha y no sé, conocernos. Pero todo fue un sueño. 

Llegué a casa y esperé un mensaje suyo. 
Nunca llegó.

No hubo día siguiente, ya eran las 5 a.m. del domingo cuando llegué. 
Dormí un par de horas, y decidí seguir con mi vida. 
Me alisté para ir a entrenar, deshidratada desde el día anterior por el breve consumo de alcohol, no dudé en tomar una taza de café para alimentar la sed. Puse una playlist con la música que me hubiera gustado juergiar el día anterior en Lima Bar si no hubiera contestado el mensaje. 
Llegué al gimnasio, me encontré con papá. Me vió y se rió de mi. Nos abrazamos y le dije estaba bien, que me divertí. Me dijo que no abusara de mi cuerpo, que tomara mucha agua y que regrese tranquila a casa. El celular sonó, y sí. El mensaje del "¿todo bien?" llegó. "Hola, todo mal. Te estoy hablando desde una maleta." Y sí, ahi me di cuenta que lo que afirmaba era cierto: "pucha, sorry. Me dormí. Soy el peor".

Casualidad o causalidad, no lo sé. 
Solo sé que ya pasó un mes, y todavia te pienso.





miércoles, 20 de agosto de 2025

Borrador en el presente - ausente.

25 Febrero, 2025. 

Si tan solo supieras cuántas veces te he querido dejar ir...
Te sorprenderías inclusive, porque todas las veces que quise y lo intenté, siempre estuve aquí. 

Ayer me dijeron que amaba demasiado y sí, te amaba más que a mi misma. 


20 Agosto, 2025.

Te amaba en pasado, porque estoy guardando aquel sentimiento en el cajoncito de mis recuerdos.
Te amo aún, pero no con la misma intensidad, ¿sabes?
Me rompiste fuerte... o no. 
No, no me rompiste, me rompí yo.

He atravesado por un huracán de emociones, 
me he ahogado en mis pensamientos, en mis miedos, en mi sentir.

Estoy viva, carajo.
Afrontando esta ruptura como la última guerra que me permito perder sin tregua.

Estoy viva y sin ti.
Estoy viva y, de a poquitos, conmigo.

Me quiero tanto ahora, me cuido tanto.
Como si de mi dependiera mi estabilidad física, emocional... y es que siempre tuvo que ser así, pero jamás me di el lugar, ni el espacio.

Todos me dicen que soy fuerte, incluso tú lo mencionaste antes tantas veces, pero jamás tuve tanta fe en mi como ahora. Que estoy recogiendo mis pedazos, los estoy pegando, algunos otros sencillamente los descarto. Rebusco en mi piel, el deseo, la conexión con mi centro. Respiro, me ahogo, lloro, reniego, maldigo y lloro nuevamente. De rabia, de dolor, de desespero, de angustia, de ansiedad, de no quererme cuando pude, de no haber hecho más por mi cuando pude, pero ya qué... Si estoy donde estoy por mi, siempre fue mi responsabilidad, siempre fui yo luchando por ser vista, por ser querida, amada, aceptada, amoldándome a donde no cabía, porque sí: ese espacio no era para mi.

De sentirme tan chiquita a saber que soy grande, inmensa, gloriosa en amor, en valor. 
Que soy todo lo que cualquier extraño quisiera conocer, para despues descartarme, así como lo hiciste tú. 

Sabotaje / Egoísmo, finalmente ganamos los dos.




martes, 12 de septiembre de 2023

12 septiembre 2023

 Estoy tratando de ser lo más fuerte posible, pero no dejo de tener miedo. No dejo de preguntarme por qué; sólo quiero que deje de doler. Quiero pensarte y no sentir que ya no hay posibilidad entre nosotros. No sé cómo volver a empezar, de nuevo... una y otra vez, y otra vez, y otra vez...

martes, 4 de octubre de 2022

ausente-

Ojalá pudiera devolverme todo lo que te di y no me devolviste,
todas las noches de desvelo, de llanto;
todo el miedo y la angustia acumulados,
ese grito de dolor que no termina de salir de mi pecho
y el perdón que te di,
cuando ni siquiera a mi misma me había disculpado.

Días como hoy, me duele seguir aquí,
(re)preguntándome si merezco esto;
después de todo siempre soy yo la que elige quedarse,
menos por amor, y si queda algo de respeto.

Duele no estar aquí, 
duele extrañarte y pensar que todo o nada es suficiente.
Duele la herida que jamás sano,
la que intento maquillar en mi soledad, en la habitación.

Quisiera que jamás vivas lo que yo,
que jamás sientas lo que yo,
que se te de todo lo que quieres y deseas,
que nada te falte,
que nada te hiera,
que vivas en paz y no en constante guerra.

Que te amen tan fuerte
como para darte tu lugar
y luchar por ti,
que no minimicen nunca lo que sientes,
que no te mientan, que no te oculten;
que te den todo lo que no me han dado a mi.



lunes, 8 de agosto de 2022

08082022

 

Merezco alguien que me de mi lugar, que me tenga como prioridad, que no tenga miedo de enfrentarme y de enfrentarse conmigo, de la mano, como un equipo, como pareja, de presumirme, que no sienta vergüenza de mí, que sea sincero conmigo y consigo mismo, que confié en mí y me dé la confianza para creer en él, que se la juegue por mi, que no me haga sentir insuficiente, que la tenga clara, y se vaya a todas y por todas conmigo.


lunes, 20 de junio de 2022

des(a)costumbr-arse

Cuando se somatiza la ansiedad:
Me duele la garganta, 
se me adormece de la cara, los labios, las manos,
y hasta pierdo la movilidad de la mitad de mi cuerpo.
Se me quiebra el cabello, se me cae el cabello.
Me duele la espalda, me tiemblan las piernas.
Me palpita a mil el corazón y me duele muy fuerte el pecho, 
como si estuviera rota por dentro, 
y lloro; lloro sin poder detenerme, sin poder consolarme.

Ayer casi me fue imposible pararme de la cama, pero lo logré, porque tenía que comer, tenía que ducharme, tenía que vivir.

Hoy estoy triste, y quizás siga angustiada.
Sigo nerviosa, sigo ansiosa, y sigo preguntándome por qué soy así...
Intento respirar pero no logro más que seguir ahogándome.
Las lágrimas no dejan de salir y recorrer mis mejillas como lluvia torrencial.
Beber agua no me está ayudando a oxigenarme.
He intentado tomar una ducha larga, con agua tibia, pero termino recibiendo el chorro helado para despertar e intentar volver a mi realidad, esa que me está costando mucho afrontar.

Días como hoy necesito un abrazo, que se acurruquen conmigo y me hagan mimos, que me digan "te quiero", y que con aquella compañía me hagan sentir que todo va a estar bien. A veces necesito que me den amor, porque sola no puedo. A veces estoy rota, y aunque siga recogiendo y pegando mis pedazos, para fingir que todo está en orden, hoy siento que no puedo sola. Hoy no puedo; sin embargo, aquí estoy, una vez más: sola, abrazándome, acurrucada en la cama, acariciándome, repitiéndome una y otra vez que me quiero y que todo va a estar bien. 

Que duro es este proceso. Y que fuerte soy al final del día. 






sábado, 11 de junio de 2022

vos-otros

Y me sigo rompiendo en tus brazos, como si fueras a a(r)marme de nuevo; y te sigo besando los labios, aunque ya no sean míos.  Te sigo acariciando si me lo pides, te sigo entregando todo lo que tengo aunque le ponga freno. Te sigo amando aunque no me quieras, te sigo queriendo aunque no te tenga. 

jueves, 2 de junio de 2022

fotos en la billetera

¿Cuántas despedidas más vendrán?
¿Cuántos nuevos correos, cartas no enviadas, redes sociales bloqueadas, silenciadas, eliminadas bastarán para avanzar?
Como si todo lo que hiciera para no pensarte fuera una intención válida para olvidarte al fin.

Me cuesta pararme de la cama otra vez, 
empezar de cero se ha vuelto un deporte extremo. 

Todos los días me miro al espejo y te lloro, porque aún ausente sigues presente. Y por más que grite con la almohada pegada a la cara, arranque las sábanas del colchón, las tire al piso, me golpeé la cabeza contra la pared y termine tirada en el piso ahogada en llanto, nada es suficiente para dejar de sentir este vacío, o seguir llenándolo con dolor.

Escucho canciones nuevas, pero todas traen tu recuerdo.
Eliminé contactos, conversaciones, carpetas de fotos y videos, resulta que nada es suficiente. 

Esta montaña rusa parece no tener fin, y me permito sentir, me permito sanar, y sí que todo esto va a costar más que un par de meses más de terapia, más que lo que invierto en comida, o sesiones de gimnasio, más que el tiempo que aún sigo dándote los fines de semana cuando vienes por algo de cariño. 

Suerte para ti.
Suerte para mi. 


miércoles, 25 de mayo de 2022

Huevos revueltos

 Nos he vuelto a idealizar, como si no bastara tenerte en mi cabeza todo el tiempo.

Cada que cocino, te imagino llegar a casa, con el ruido particular de tus mocasines, dejando tus llaves, billetera y blazer sobre la mesa. En el camino hacia mi, contestas algunos mensajes por whatsapp y te ríes, seguro por algún chiste de aquellos grupos en los que tus amigos comparten más que memes. Dejas el celular sobre el tablero de granito, te acercas y tímidamente me sujetas de la cintura, me besas mi cuello, mientras yo empiezo a revolver los huevos en la sartén. Me preguntas por como estoy, y te contesto que enamorada de ti; dejo la espumadera en la sartén, bajo el fuego y volteo para colocar mis manos alrededor de tu cuello. Nos besamos y sonreímos al mismo tiempo.

Quisiera dejar de soñarte, pero mentiría si te lo confieso.


domingo, 22 de mayo de 2022

Nunca serás capaz de decirme lo que sientes, porque tu ego es más grande que tus sentimientos hacia mi.
Estoy agotada, cansada de invertir energía y tiempo en ti, en nosotros.
Te amo; pero me amo más a mi.
Soy fiel a lo que siento, y sé lo que quiero.
Y aunque te quiera, necesito terminar de soltarte.

Cuídate mucho, por favor. 
Sé feliz.

sábado, 21 de mayo de 2022

en-parte

Me enseñaste a ser distante;
y que el amor nunca es suficiente.

Me enseñaste a ser egoísta,
a pensar en mi sobre todo,
sin importar que tan cercano sea el otro,
sin importar que tanto puede ofrecer el otro,
aun sabiendo que se rompe en pedazos,
está dispuesto a entregar todo incluso lo que le sigue haciendo falta.

Me enseñaste a seguir con mi vida,
a dejar de esperar;
a quitarle el poder a quién quiera y ponerlo sobre mi;
me enseñaste a huir sin mirar atrás,
me enseñaste a volver por migajas para luego desaparecer como si nada.

Me enseñaste la vida que querías, 
me enseñaste que la soledad es el camino para re-construirse;
me enseñaste que fingir estar bien no sana la herida.

Me enseñaste a ser fuerte,
a no dejarme llevar por mis sentimientos,
a darme un tiempo para mi, y solo para mi.

Me enseñaste a reconocerme,
a saber lo que quiero en la vida y volver si es necesario,
porque quiero vivir intensamente cada puto último minuto de vida que me resta,
porque no me quiero ir sin haber amado, sin haber follado, sin haber vivido intensamente,
con mis errores y aciertos, con tu compañía o sin ella.

Me enseñaste a amarte en libertad,
a fluir,
a no estancarme,
a vivir.



lunes, 16 de mayo de 2022

Eclipse

Si tuviera que hacer una lista de los placeres que he descubierto en estos últimos 3 meses, empezaría por el café a cualquier hora del día, bien cargado y tibio, obviamente sin azúcar o edulcorante, amargo como esa sensación que solté hace algunos días, cuando entendí que todo lo que idealicé quedaron en los últimos 5 años transcurridos. 

Podría continuar con el ejercicio, salir a correr, cargar pesas ejercitando mis hombros, mi pecho, mi espalda, mis piernas y hasta mi mente; montar bicicleta estacionaria, por que sí, jamás aprendí sin las rueditas de apoyo - y no me avergüenzo de eso, o soltar mis brazos de los parantes mientras monto la elíptica, para sentir que corro en el aire; la rutina necesaria y diaria de al menos una hora como mínimo para alcanzar drenar toda esa energía que me hace falta, para llenar el vacío y soltar lágrimas con cada esfuerzo, retándome siempre a levantar más peso, cuidado la técnica, como si de ella dependiera mi vida, como si así de metodológica hubiera sido llevar una relación tratando de no cagarla más, cuando ya estaba embarrada, no sé, quizás me entiendas...

Tomar mates, y fumarlos también. Sentirme adormecida me da placer, estar en modo "no sé que es lo que exactamente sucede, pero me gusta" y aquí voy de nuevo, drogándome para no sentir y sentir al mismo tiempo. Hay hierbas verdes, naranjas o amarillas, todas juntas, enroladas en papel, o puestas en una pipa. Sentir como raspa mi garganta, pasar el humo, inhalarlo y exhalarlo, entrar en trance, distorsionar la realidad, estando en el presente, viajando al futuro, recordando el pasado, sintiendo tus manos en mi cuello, alucinarte encima, y morirme en el intento de respirar... La manzanilla también es una opción, pero prefiero 20 soles de pase semanal, como si ganara en dólares para invertir en algo más que en mi salud mental.

Disfruto del sexo, pero siempre cuando es contigo, como cuando te reclamo el por qué no me has saludado y me plantas un mordisco en los labios, y me los dejas latiendo, los de abajo ya sabemos que andan mojados. Y es que ambos sabemos que no es solo sexo, es la conexión de nuestros cuerpo, es la pasión que ponemos a complacernos, es el disfrute a sentirnos afortunados de tenernos, para luego venirnos al mismo tiempo. ¿Es la manera como respiras sobre mi una droga más? Aún si nos acompaña alguien, te sigo eligiendo a ti... Por como me acaricias, por como me besas, por como me dominas y me pones sumisa antes ti, que arrodillada soy yo quién te rezo y en cuatro, me rezas tú a mi. 

Disfruto de hacer el amor contigo, de ponerme como quieres, de saciarte en mi hasta pedirme descansar 5 minutos sobre mi pecho, y pasado ello, acomodarte para ser yo quien duerma sobre el tuyo. Esa intensidad a la que huyes está presente en cada acto del coito, procurando ser mejor que la vez anterior, como si de eso dependiera acabar el ciclo del "valoro tu amistad, pero no quiero una relación contigo, ni con nadie, pero no descarto que a futuro podamos tener algo (serio)"...

Irónico ahora darme cuenta de esto, pero de todos los placeres antes descritos, soy yo, el único placer que me importa, que deseo tener siempre, de admirar mi mente, mis sentimientos, mi cuerpo, de cuidarme, para prestarme siempre contigo, de querer soltarte y que sigas ahí, como si yo también fuera tu placer favorito. ¿Y qué pasa si los combino? Si mi día tuviera café, ejercicio, hierba, tu amor y mi existencia, sabemos bien que sería mi día favorito, pero no se puede tener todo en la vida, por eso ahora sólo me quedo conmigo y tu recuerdo, tu olor en mi memoria, tu mirada en mis sueños, y tus oportunos besos cada que te veo. 

De todos los placeres, tú eres mi favorito, pero estoy conmigo.

sábado, 16 de abril de 2022

Luna Llena

Si de mi dependiera, no hubiese permitido que me pierdas. 
No te di el 100, porque estaba en 50, pero imagínate si me hubieras disfrutado sana y completa. 
No supiste esperarme, no supiste acompañarme y está bien, nadie nace sabiendo, pero se aprende en el proceso e intentar está bien; irse, también.

Me sigo preguntando por los "qué hubiera sido", pero debo parar. El presente está esperándome, y aunque siga creyendo que es contigo, te tengo que soltar.
¿Cuántas veces más me convenceré que tiene que ser así? Cuando es obvio que no quiero que sea. 

Te doy chance, te acercas, te vas, regresas, ahora yo huyo, pero vuelvo a ti y no sé. NO SÉ qué hacer, porque te quiero, pero me quiero también y me quieres pero, no sé. 

Pactar nuevas reglas, definir el espacio, compartir de nuevo, empezar de cero... Estoy al 100 pero, ¿tú?

Quizás querer no es suficiente, y amarte solo sea un pretexto. Yo estoy dispuesta a re - construir, pero esta decisión debe ser bilateral y no me voy a exponer una vez más. 

Cerremos el ciclo y empecemos, que lo que menos quiero ahora es perder energía y terminar de perder mi tiempo. 

Decide tú, porque yo ya sé lo que quiero.




viernes, 1 de abril de 2022

Cafune

Probablemente no volverás a saber de mi, por mi.
Pero vendrán viejas amistades que preguntarán qué es de mi, cómo estoy y que por qué ya no me ven (cerca de ti). 

No creo que te pregunten por mi, pero si por ahí me encuentras en alguna conversación, ten la seguridad que jamás estuve ni estaré ahí.

Hagamos de cuenta que no existimos, sigamos negándonos al amor que sentimos. Yo estoy bien, tú estás mejor.

Duele irse, pero es lo que toca.
Duele perder amistades que son parte del vínculo, pero quizás tampoco nunca fueron mis amigos, siempre fueron más tuyos que míos. 
Yo siempre estuve de paso, tratando de encajar, y seamos sinceros, a nadie le hacía bien que estuviera en tus planes. 

Me quedo con la última despedida. Me quedo con tus lágrimas cayendo sobre tus mejillas, aflorando toda la impotencia, toda la rabia, todo el amor que decías tener por mi. Eres feliz, eres libre, siempre lo fuiste y no dejaras de serlo. Sigamos así, porque te hace bien, y es lo que elegiste.

Me pediste tiempo, me pediste espacio. Tienes el universo entero para ti, disfrútalo. A tu edad yo estaba disfrutando del amor en pareja, y ahora me estoy privando de aquello, pero todo tiene una razón y un porqué. Al final, lo entenderé. Al final, cuando llegue al final de Dios sabe qué...

Te recuerdo siempre con amor, con ternura, y es inevitable no sentir la conexión inclusive cuando no me hablas ni por casualidad. Gracias por estar, pero debes terminar de irte. Yo te estoy dejando ir, déjame por favor irme también. 

Te amo, siempre te amaré. 
Yo no mentí cuando dije que eres el amor de mi vida. 
Lo serás hasta que me conciban en la que sigue.

Gracias por todo lo bueno, gracias por todo lo malo. 
No sé si en otra vida, nos volvamos a encontrar y si es así, por favor, no te vuelvas a rendir...
O solo no me digas que no te vas a ir.


lunes, 28 de marzo de 2022

Tú tan a veces, y yo tan por siempre

De tanto buscarte me perdí a mi,
hoy volví a soñarte y veme aquí...
Por algo siempre vuelvo a ti,
y me pregunto por qué
solo funciona si no quieres irte...
Estoy viviendo de recuerdos,
pero al final solo quiero volver a donde fui feliz.
Yo sigo amándote,
aunque no esté aquí.

Me enamoré de un corazón vacío,
quisiera olvidarte, pero no puedo...
Nuestro último shot y volvemos a nuestro lugar seguro.
Abrázame fuerte, no quiero volver a verte...
Quiero verte volver, pero nunca te alcancé.
Tú tan a veces, y yo tan por siempre.